Los números no siempre reflejan la realidad

En la NFL, las estadísticas juegan un papel fundamental. Muchos entrenadores basan sus estrategias en virtud de los números, producto de los rendimientos individuales y colectivos; propios y ajenos. No obstante, cualquier guarismo siempre estará subordinado al talento que demuestran los jugadores dentro de la cancha, con errores y desaciertos. Ante todo, las tendencias suelen delinear los perfiles de cada equipo, pero lo más justo sería equilibrar los datos para aplicarlo al terreno de juego, sin perder de vista lo que ocurre en cada partido.

Se dice que los conjuntos predominantes basan su poderío en las yardas acumuladas o permitidas, sea en ataque o en defensa. Sin embargo, el valor real de cada una se debería determinar con puntos anotados o admitidos. Por ejemplo, Indianapolis Colts es la franquicia con más puntos anotados (382) y con más yardas sumadas. En cambio, Green Bay Packers marcó 380 unidades, pero en yardas acumuladas se ubica en el puesto número 7. Ahora, ¿cuál es el mejor equipo? ¿Colts es más que Packers? ¿Y las defensivas? Hace tiempo, Aristóteles presentó que “la única verdad es la realidad”. Y el escenario nos muestra que Green Bay ganó sus últimos 4 juegos con notable jerarquía. Además, cayó solo 3 veces en la temporada, la más reciente ante Saints, mientras que en las primeras fechas había perdido justificadamente contra las duras defensivas de Seattle y Detroit. Por otra parte, Packers no cuenta con líderes de pasadores, corredores o receptores en los primeros cinco puestos de toda la NFL y, a pesar de ello, está en pleno apogeo.

Los datos actuales de Green Bay son muy diferentes a los de septiembre. Transcurridas 13 semanas, y antes de la definición de la temporada regular, Packers es uno de los mejores competidores de la Conferencia Nacional (NFC). Los triunfos ante Eagles y Patriots fueron duelos prácticamente de postemporada y, para ello, los entrenadores tuvieron que equilibrar el fuego aéreo de Aaron Rodgers con el juego terrestre y, asimismo, fortalecer la defensiva. A propósito, los números generales de Green Bay en la “trinchera” tampoco son alentadoras, a pesar del período próspero que atraviesa. Packers está en condiciones de pelear las finales y no es necesario mirar las estadísticas porque basta con verlo actuar en plena etapa de crecimiento.

Otro de los equipos que se redimió fue Seattle Seahawks. El ganador del Súper Bowl tuvo que lidiar con las bajas y las lesiones. Tras un comienzo gris, sumado al típico bajón que sufre todo campeón, Seattle ya está encaminado para batallar en postemporada porque su defensiva volvió a admitir pocos puntos (221) y a consentir pocas yardas. Además, mejoró su ataque, logrando 298 tantos marcados, a pesar de ubicarse en el puesto 13 de yardas sumadas. Así, Seahawks luce como un conjunto equilibrado, con una ofensiva mixta efectiva, liderada por Marshawn Lynch, uno de los mejores corredores de los últimos tiempos. Los conducidos por el talentoso mariscal Russell Wilson ganaron 5 de los 6 juegos recientes, cayendo únicamente ante el duro Kansas City Chiefs y, al comienzo de la liga, con Rams, Dallas y Chargers. El entrenador Peter Carroll conformó un grupo sólido y atraviesa un magnífico momento. Seahawks es candidato por su recuperación.

En estos tiempos de definición, otros dos equipos de la NFC sostienen con buenos rendimientos la  búsqueda de los playoff: Philadelphia Eagles, que dominó mayormente la división “este” y Atlanta Falcons, que compite mano a mano en el “sur” con New Orleans. Las “Águilas” padecieron la baja de su quarterback titular Nick Foles, pero Mark Sánchez supo aprovechar una nueva oportunidad en la NFL tras un “vía crucis” en Jets, aunque el principal mentor de la gran campaña es LeSean McCoy, un corredor determinante y difícil de contener. “Phily” ganó 4 de los 5 juegos recientes y fue superado por Packers, Cardinals y 49ers. Su agresiva defensiva que arrebata mariscales con Paul Worrilow perdió poco terreno, pero es uno de los conjuntos más anotadores con 375 unidades y con gran cantidad de yardas avanzadas. Si resiste la confianza en su mariscal suplente, Eagles estará en la definición de la conferencia porque es un equipo ecuánime.

Atlanta Falcons es un caso extraño, como todo lo que pasa en la NFC “sur”, donde los récords negativos dominan la escena de la campaña. Da la sensación que solo Falcons o Saints clasificarán, pero son los “Halcones” quienes están jugando mejor y además ganaron 3 de los últimos 4 partidos disputados. Las falencias surgen en la defensiva y su desbalance lo impulsó hacia abajo en las primeras semanas. En este caso, las individualidades sí comprometen la temporada de Atlanta por encima de la estructura grupal. Matt Ryan está cumpliendo un desempeño superlativo, Julio Jones atrapa todo y es su principal ladero, pero le falta juego terrestre y defensivamente deja mucho que desear. Los padrones de Atlanta no son completos, a pesar del envión actual. Su futuro es incierto porque asume tantos aspectos negativos como positivos y también dependerá de lo que haga New Orleans Saints, otra ofensiva temible.

Por otra parte, hay equipos que perdieron regularidad y venían devorándose a sus rivales.  Dallas Cowboys está en su mejor temporada en años y flaqueó en 3 de los últimos 5 compromisos. Tony Romo ha tenido una protección soberbia y eso le permitió consolidarse. Los acarreos de DeMarco Murray son la envidia de la NFL y la ofensiva anotó 302 puntos. Sin ser brillante, la defensiva mejoró en 2014, aunque cayó en juegos clave de cara al cierre de la temporada regular.

Algo similar le sucedió a Arizona Cardinals y a Detroit Lions, ambos con poderosas defensivas. La de Detroit es la que menos puntos permitió en la NFL (207), mientras que la de Cardinals sufrió 224. A pesar de no contar con ataques fuertes, son las defensivas las que se destacan en postemporada. Y Lions tiene una dupla aérea letal con Matt Stafford y Calvin Johnson, mientras que Arizona se está adaptando a su mariscal reserva Drew Stanton por la lesión de Carson Palmer. Así, estos equipos podrían fortalecerse aún más si clasifican a los playoff y sus ataques terminan explotando.

Al cruzar la vereda de enfrente, la Conferencia Americana (AFC) es un fiel reflejo de los procesos de cambio, donde los aires estratégicos viraron su rumbo hasta conseguir la armonía necesaria. Los referentes de la AFC son, hoy en día, New England Patriots y Denver Broncos, dos equipos que se armaron para disputar los Súper Bowl de los años recientes. La dependencia hacia sus estrellas los transportó por un camino de juego de pases y recepciones. En cambio, las defensivas debieron reforzar sus líneas en 2014 porque el objetivo máximo de ambos no se cumplió y Seattle festejó.

La dinastía de Tom Brady (37) en Patriots ha sido de las más exitosas de la NFL moderna, con títulos de todo tipo. El veterano mariscal de campo está disputando sus últimas temporadas y su brazo ya no es el mismo. Ante el avance de las defensivas, el entrenador Bill Belichick tuvo que mutar su ofensiva e incorporó juego terrestre para proteger al longevo quarterback. De este modo, New England equilibró su ataque, aunque le costó algunas semanas. Ahora, acumula 7 victorias en los 8 juegos recientes y es el tercer conjunto con más puntos anotados (378). El caso de Broncos es similar con Peyton Manning, a pesar de que en el ataque terrestre sintió la baja de Knowshon Moreno (Dolphins). Denver tiene líderes ofensivos en pases y recepciones, con Manning y Demaryius Thomas, pero aún sigue desequilibrado en referencia al juego defensivo.

Igualmente, Broncos ha perdido algunos partidos producto de la competitividad que la división “oeste” otorga a esta altura del certamen. Kansas City Chiefs y San Diego Chargers están esperando dar el zarpazo, pero en los enfrentamientos entre sí ha ganado el favorito. No obstante, Chargers está bien armado, ganó 3 juegos consecutivos -debe jugar con Denver- y a pesar de que la ofensiva perdió algunas yardas, optimizó la defensiva de cara al tramo final de la temporada. Este último dato puede resultar vital para las jornadas de cierre.

Los equipos defensivos fuertes de la AFC no son los más poderosos: Buffalo Bills, Miami Dolphins, Kansas City Chiefs, Baltimore Ravens, Cleveland Browns y Cincinnati Bengals. De todos ellos, solo Ravens está bien perfilado en la ofensiva, habiendo anotado 328 puntos y sumado una buena cantidad de yardas. La presente realidad marca otra cosa: ganó 2 de 5 juegos. La división “norte” que integra el equipo de Joe Flacco es la más reñida y junto a Bengals, Browns y Pittsburgh Steelers habrá una feroz competencia para avanzar de ronda. La paridad es brutal y hay datos que los diferencian.

Steelers posee brillantes estadísticas en la ofensiva, con un quarterback de elite, un corredor avasallante y un receptor estelar. Ben Roethlisberger rompió records inauditos, su ataque anotó 320 puntos y es tercero en yardas acumuladas. Empero, la defensiva ha permitido demasiados errores y puntos, lo que denota irregularidad y vacilaciones permanentes. Con Browns en paulatino desarrollo, solo Cincinnati está perfilado para quedarse con el grupo, ya que ganó 5 de los 6 últimos encuentros. El juego defensivo es bastante rudimentario, pero efectivo y la ofensiva tiene matices de efectividad, lucimiento y también errores. Andy Dalton es cuestionado y Bengals está rindiendo exámenes permanentemente.

El último proceso a considerar es el primer mencionado: Indianapolis Colts. El que más puntos sumó en la NFL perdió a Ahmad Bradshaw, uno de sus principales corredores. Así y todo, Colts acumuló 3 triunfos en sus últimos 4 partidos, lo que le permite liderar la AFC “sur” y, posiblemente, ser uno de los primeros en clasificar a playoff. Hasta ahora, “Indy” es el mejor ataque y está basado en el potencial del joven quarterback Andrew Luck, reclutado en 2012 y con una evolución ilimitada.  El punto flojo es la defensiva, sobre todo cuando lo atacan por aire, cuando permite demasiados pases. Durante el año cayó ante equipos poderosos, aunque llegará entonado a la finalización de la campaña regular.

Las realidades se cruzarán para medirse entre sí en la postemporada. El desenlace está programado para el 1° de febrero en Glendale, Arizona. Como sucedió en los Súper Tazones anteriores, los equipos defensivos y aquellos que luzcan más equilibrados serán los protagonistas indispensables de la gran final, aunque hay que reservarle un pasaje a quienes atraviesen su mejor momento…