Un Super Bowl mitológico

La súper final del domingo estará plagada de tramas increíbles. Las lesiones sufridas por ambos equipos, las historias de los jugadores emblemáticos y algunos hechos reiterados en el tiempo le ofrecerán al espectáculo un contexto inédito. Trece años después de haberse enfrentado en la edición 2005, New England Patriots y Philadelphia Eagles irán en búsqueda del título de la NFL.

En la actualidad, es muy difícil que una franquicia gane dos Super Bowl de manera consecutiva. A excepción de New England Patriots -el conjunto más dominante de la era moderna- que intentará retener el título logrado en 2017. La última vez que un equipo alcanzó un bicampeonato fue en 2005, cuando Patriots se coronó justamente ante Philadelphia. Y desde aquél Super Bowl 39 hasta el que disputarán “Águilas” y “Patriotas” el próximo domingo, solo Seattle Seahawks pisó una cancha dos veces seguidas en el mes de febrero.

Las 8 presencias en las finales de los últimos 16 años, transformaron a Patriots en la más efectiva maquinaria deportiva de la NFL, tras acumular fracasos durante más de cuatro décadas. Desde que Bill Belichick asumió como entrenador en jefe -2000- y con la promoción de Tom Brady al mando del ataque, el equipo de Boston no paró de ganar. Los “Pats” conquistaron 5 Super Bowl y 12 títulos de conferencia, pero siempre surgieron inconvenientes que parecían postergar sus deseos. Por ejemplo, las lesiones de los jugadores más trascendentes.

En la era Belichick, este tipo de situaciones fueron bastante comunes, aunque el entrenador encontró reemplazos exitosos. En su primer Super Bowl de 2002 se lesionó nada menos que el quarterback titular Drew Bledsoe, pero apareció un tal Tom Brady para iniciar el proceso dinástico actual. Dos años después, perdieron al receptor David Patten y también ganaron. Lo mismo sucedió en 2015 con Jonas Gray, el corredor que no llegó a playoff y fue reemplazado por LeGarrete Blount, que acababa de ser liberado por Steelers.

El año pasado faltó Rob Gronkowski –el arma principal de Brady- y le ganaron a Atlanta Falcons con Martellus Bennett jugando en su posición. Asimismo, esta campaña comenzó de la peor manera cuando se lesionó Julian Edelman antes del inicio de la temporada. La rápida contratación de Brandin Cooks resolvió la ausencia del receptor abierto, pero los problemas regresarían en los playoff con la salida de Gronkowski en la final de conferencia por una conmoción y con el corte que sufrió Brady en una práctica semanal.

Por su parte, Philadelphia también llegó bastante diezmado al Super Bowl, sobre todo con la pérdida del mariscal de campo –y probable MVP de la temporada- Carson Wentz. El ataque de Eagles se basaba en los desplazamientos terrestres del quarterback y en sus pases directos. Por ello, la presencia de Nick Foles era una incógnita, sobre todo por su juego más “clásico”. Sin embargo, el desempeño del suplente fue extraordinario y condujo al equipo al partido final.

La carrera de Foles con las vueltas de la vida es interesante. En 2015, fue enviado vía canje a St. Louis Rams, que manda a Sam Bradford a Philadelphia. En Rams, Foles pierde su puesto con Case Keenum. Un año después, Foles se mudó a Kansas City, donde conoció a Doug Pederson, su actual entrenador. En tanto, Eagles envió a Bradford a Vikings y a su vez eligió a Wentz en el draft. En 2017, Keenum se mudó a Vikings y Foles regresó a Philadelphia. En el inicio de la temporada de Minnesota, Bradford se lesionó y fue reemplazado por Keenum; y al cierre del año de Eagles, Foles suplantó al lesionado Wentz. Los playoff los enfrentó para la final de conferencia, con el resultado conocido en favor del mariscal de campo de “Philly”.

La pérdida de Wentz no fue la única en “Las Águilas”: Jason Peters (LT), Darren Sproles (RB) y Jordan Hicks (LB) le dijeron adiós al año deportivo y Pederson se vio obligado a encontrar variantes. En la plantilla tenía a Halapoulivaati Vaitai para ingresar por Peters, aunque la dirigencia se movió en la agencia libre y reclutó a Dannell Ellerbe –por Hicks- y contrató a Jay Ajayi –Dolphins- quien se convirtió rápidamente en el corredor principal. La llegada de Ajayi modificó la estructura ofensiva, que hasta el momento lideraba LeGarrette Bolunt, y el backfield también tuvo que rearmarse.

Hablando de Blount, este corredor ha sido parte del campeón 2017 y actual rival de Eagles. Junto a Chris Long forman parte de “los exiliados” de Patriots. Luego del título obtenido el año pasado, arribaron a Philadelphia sin demasiadas aspiraciones porque los antecedentes no eran alentadores. De los ex “Patriotas”, Blount mantuvo su perfil y compartió los acarreos con Ajayi, pero Long se destacó por otra razón: conmovido por las causas sociales y raciales, decidió donar todo su salario. Hasta su llegada a Patriots, Long acumulaba lesiones y disgustos. Belichick lo infló de confianza y fue protagonista del Super Bowl 51. Ahora los tendrá enfrente…

Este juego “histórico” se repite 13 años después de la edición número 39. En aquellos tiempos, Patriots perdió a sus segundos entrenadores y asistentes del “coach” o jefe: al coordinador defensivo Romeo Crennel y al coordinador ofensivo Charlie Weis. En las próximas semanas, tras la final del 4 de febrero, Bill Belichick volverá a quedarse sin sus principales asistentes porque Matt Patricia –coordinador defensivo- será el nuevo entrenador de Detroit Lions, mientras que Josh McDaniels –coordinador ofensivo- haría lo propio en Indianapolis Colts.  

Desde la vereda opuesta, hay una fuerte tendencia para los equipos de la Conferencia Nacional hasta llegar al Super Bowl: si quieres disputarlo hay que eliminar a Atlanta Falcons. O en todo caso, cuando Atlanta llegó a la final -2017- fueron campeones los de New England. En 2013, 49ers. eliminó a Falcons y disputó el Super Bowl. Lo mismo sucedió con Giants en 2012, Packers en 2011, Cardinals 2009 y el mismísimo Eagles en 2005...

El Super Bowl 52 será protagonizado por equipos que representan a dos ciudades emblemáticas de la historia norteamericana. En Boston y en Philadelphia sucedieron los eventos más destacados de la Revolución y de la Independencia. El equipo de Eagles se fundó en 1933 y su primer símbolo fue “el águila azul”, que estaba influenciada por la insignia que representaba al presidente Franklin D. Roosevelt. En tanto, Patriots nació en 1960, inspirados en los colonos que se alzaron contra los británicos y lograron la emancipación.

El contexto, las historias y todo lo que antecede a la final de la NFL podrían ser presagio de un partido memorable. Hay elementos contundentes para contemplar un juego que será -gane quien gane- auténtico, emotivo y, posiblemente, de leyenda...

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