Seahawks deberá imponer su juego aéreo en el inexpugnable AT&T


Ambos se acomodaron en diciembre para alcanzar los playoff. Dallas integra una zona demasiado pareja y supo capitalizar la localía para aferrarse al título divisional. En tanto, Seattle regresó a sus fuentes para demostrar que el Ave Fénix existe.

El AT&T Stadium es un fiel reflejo de la grandeza que Cowboys siempre quiso demostrar ante el mundo. Desde allí “el equipo de América” solidificó su desigual temporada con 7 triunfos y una sola caída (ante Titans). Entre los juegos más interesantes, superó dos veces al campeón Philadelphia y nada menos que al más encumbrado de la liga, New Orleans, con un increíble 13-10. El resto de sus cosechas eran esperadas. No obstante, las caídas dolorosas sucedieron en Washington, el mencionado contra Titans y el reciente traspié en Indianápolis, sin anotar puntos. Diciembre fue un mes de cosechas, aunque con alarmas, sobre todo en las victorias ante Buccaneers y Giants.

Para Seahawks, las cuestiones de localía no deberían ser un problema, pero repartió victorias y derrotas en este 2018. La temporada fue difícil y se coló en playoff porque ganó 6 de los últimos 7 partidos. De ellos, cabe destacar el contundente juego ante Minnesota y el triunfo ante Chiefs. Los “Halcones Marinos” mostraron dos caras y habrá que ver qué versión aparecerá este sábado. El de Carroll es un equipo más completo que Dallas y posee varias herramientas a la hora de pasar el balón.

> Cowboys: tras la derrota ante Tennessee, Jason Garrett estuvo en la mira de la gerencia que comanda el controvertido Jerry Jones. Inmediatamente, Cowboys ganó cinco juegos al hilo y se despegó de sus competidores. El empuje llegó con la potencia de Zeke Elliott, el corredor número 1 de la NFL, gracias a sus 1.434 yardas. El argumento ofensivo es prácticamente único ante las dudas en la conducción de Dak Prescott y los problemas en la línea ofensiva, producto de las lesiones. Al menos, supieron armar un cuerpo de receptores aceptable, tras la incorporación de Amari Cooper (Raiders).
El poder de Elliott fue tan importante como la construcción de una trinchera impenetrable. Al igual que otros entrenadores, lo mejor que hizo Garrett fue aferrarse a una máxima indispensable del football: “ante los problemas, una rápida solución es correr y defenderse”. Y Cowboys potenció a sus mejores hombres para conformar una unidad capaz de destruir rutas aéreas como carreteras por tierra. Demarcus Lawrence (DE) es el tronco, mientras Jaylon Smith y Vander Esch leen las defensas desde más atrás para achicar o abrirse ante las opciones de ataque de los rivales.

> Seahawks: el equipo de Pete Carroll también regresó a sus fuentes tras la era de la “legión of boom” y al encontrar un corredor confiable. Chris Carson (1.151 yardas) se combinó con el atlético Russell Wilson para afianzar un backfield que venía desmoronándose luego de la ida de Lynch. Esta nueva versión de Seattle en ataque fue diferente a las demás porque  su versátil quarterback ha sido pulido a fondo como nunca: los avances se iniciaban acarreando al balón, pero Wilson era utilizado para lanzar –sobre todo- en la zona roja. Así, las anotaciones aumentaron y el promedio de intercepciones se redujeron.
Respecto a la defensiva, no es gran cosa, pero la conducción de Bobby Wagner es indiscutida. Los frontales son muy poderosos y la trinchera es clave en la presión sobre el mariscal rival. Ante el gran nivel de Elliott, podrían surgir algunas grietas en la zona media de Seattle, lo que le traería algunos dolores de cabeza.

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