La NFL estrena formato de playoff

La temporada 2020 culminó sin demasiadas sorpresas, aunque sí con algunas confirmaciones. Anticipadamente, había analizado que este año sería próspero en puntos y anotaciones, producto de diversos factores que la pandemia global provocaría en la NFL ante la imposibilidad de disponer de un aislamiento total de jugadores y el personal técnico de las 32 franquicias; léase burbuja sanitaria. 

Así, los deportistas tuvieron que realizar los primeros trabajos físicos en sus hogares, previa cancelación de los partidos de pretemporada. Luego, se aceleraron los tiempos en los campamentos y comenzaron a aparecer las primeras lesiones. Varios jugadores quedaron fuera de competencia, otros tuvieron el virus, mientras que unos cuantos fueron alternando las listas de reserva por estar en contacto directo con casos positivos detectados. 

Este mix problemático de inconvenientes en la preparación, más la situación generalizada por la pandemia, produjeron efectos deportivos previsibles. Estos inconvenientes que arrastraron gran cantidad de lesiones, la falta de preparación y adaptación de los novatos y las bajas por Covid19 habilitaron una mayor disposición a cometer errores, forzados y no forzados durante toda la competencia. Hubieron partidos de muchos puntos y el promedio de anotaciones por equipo fue de 24.8 por juego, rompiendo el récord de 1961 con 24.5. Esto lo anticipé antes del inicio del certamen.

Concluida la temporada regular, es tiempo de playoff, instancia de oro de la NFL y que este año tuvo una variable: ya no son dos los equipos por conferencia que descansarán en la primera semana de competencia eliminatoria, sino el mejor de cada una de ellas. Chiefs por la AFC y Packers de la NFC fueron los más ganadores y esperarán rival tras los duelos de comodines. 

Chiefs es el campeón y favorito de la Americana. La base de su poder está en las manos de Patrick Mahomes y en receptores notables para un juego aéreo diversificado, complementado en jugadas de play-action, la velocidad de Hill y la ubicuidad de Kelce. Pero este año reforzaron el juego terrestre con Le'veon Bell, tras su frustrado paso por Jets.

Packers también basa su fuerza en un quarterback de altísimo nivel. Aaron Rodgers volvió a tener una temporada extraordinaria y su vínculo con Davonte Adams elevaron las acciones de un equipo que año a año renueva tanto esperanzas, como dudas. Esta vez, la dupla está para el MVP y la defensiva no pasó papelones.

Wild Card Games

Colts. La incorporación de Philip Rivers solucionó de entrada la desesperanza acarreada desde el retiro anticipado de Andrew Luck. El veterano mariscal se asentó en la ofensiva y fue fundamental para que el ataque de Indianapolis se ubique en el puesto 11 desde sus lanzamientos. Lo mismo ocurrió con el corredor J. Taylor, quien podría causarle serios problemas al rival. En tanto, la defensiva fue de mayor a menor, aunque es de las más efectivas ante la carrera. A Colts le bastó para clasificar a playoff con un calendario favorable. 

Bills. El equipo explotó junto a Josh Allen, quien reforzó su juego dúctil combinando lanzamientos y acarreos. La ofensiva contó con varias armas para alimentar un sueño que se hizo realidad durante la campaña, acabando con el reinado de Patriots en la división. En Diggs emerge el principal lugarteniente de un líder que atraviesa un gran momento, como todas las unidades de Buffalo. 

Rams. Por momentos luce como un equipo completo, pero su inconsistencia lo ha perjudicado, relegando antes de tiempo la lucha por el liderazgo divisional. Con Goff lastimado llegó a la última semana, pero la fortaleza de la franquicia está en su defensiva, la verdadera unidad confiable de Rams. 

Seahawks. A pesar que el rendimiento de Russell Wilson tuvo altibajos, el quarterback es quien inclina la balanza ante cualquier rival de paridad, sobre todo con el tremendo cuerpo de receptores que posee. Además, recuperó soldados importantes en el tramo final de la temporada, como Hyde, y mejoró mucho su defensiva, que le dieron el equilibrio necesario para ser considerarlo un rival a vencer.

Buccaneers. Se armó para intentar jugar el Super Bowl con una constelación de estrellas. Tom Brady es el as de espadas de una ofensiva temible, pese al bajón del ex Patriots durante noviembre. Rob Gronkowski, McCoy, Antonio Brown, Leonard Fournette son algunas de las figuras que habían llegado para sumarse a Evans (lesionado), Godwin y Jones II, lo que generó que el ataque aéreo sea el segundo con más yardas producidas. 

Washington. Si hay una historia que valga la pena destacar es la del equipo de la capital. El cambio del nombre no seria el único aspecto dramático en la franquicia. El arribo de Ron Rivera fue una bocanada de aire fresco, pero en una divisional traumatizada la brisa puede transformarse repentinamente en un ciclón. Para pelear debió armar una defensiva competitiva, pero recién se logró vislumbrar sobre el cierre de la campaña. Sin embargo, ese factor no sería el único determinante: el regreso de Alex Smith fue un empujón hacia la clasificación, a pesar de sus conocidas limitaciones. 

Ravens. Es de los conjuntos que menos mutaciones sufrió de un año a otro. Es más, jerarquizó la defensiva con elementos de élite y, en silencio, se forjó una unidad temible. No obstante, fue desde las piernas de Lamar Jackson que la ofensiva volvió a tomar las riendas del equipo para el tramo final de la campaña. Cuenta con un mix de veteranía y juventud bastante equilibrado para este tipo de instancias, además de un head coach que ya ganó un Super Bowl.

Titans. El potencial de su ofensiva parece no tener techo, sobre todo con Derrick Henry, quien superó las 2 mil yardas terrestres en temporada regular. Sumado al juego aéreo comandado por Ryan Tannehill y compañía, Tennessee luce como un equipo que puede ganarle a cualquiera. Sin embargo, las intermitencias en la defensiva y ciertos errores en partidos puntuales expusieron sus principales falencias. 

Bears. Por donde empezar... nadie da dos pesos por Chicago, pero estar en postemporada es diferente. Muchos buenos equipos sucumben, mientras los mediocres pueden agigantarse. Veremos qué sucederá con Bears, pero sí deberíamos destacar que su defensiva (como marca la historia) motivó la clasificación. También lo hizo David Montgomery, quien se recuperó de una lesión y acarreó todas las trincheras que se le cruzaron. Un plus posible: en la banca tiene a Nick Foles.

Saints. Mientras encienden velas por Kamara y Michael Thomas, Saints se dispone a disfrutar -tal vez- de uno de los últimos años de Drew Brees. El veterano quarterback continúa vigente a pesar de sus momentos irregulares, aunque quedó demostrado cuánto se resintió el equipo sin él cuando se lastimó las costillas. Saints parece tener casi todo: hay unidades potentes, la defensiva es dura y el espíritu del líder luce intacto. Solo debe evitar ser interceptado.

Browns. Aquí estamos en presencia de una gran revelación. Un equipo formado para cubrir baches y que supo recuperar la identidad perdida durante años. Construyeron la defensiva y el ataque por tierra. Luego, le trajeron de todo a Mayfield para que se sienta seguro y ahora podría decirse que Cleveland está para competir de igual a igual. Sin embargo, tanto su líder como el equipo han cometido errores inocentes que les contaron puntos y partidos. Hay talento y ganas. Le falta frialdad y experiencia.

Steelers. La "cortina de acero" regresó después de algunos años, pese a lesiones importantes y partidos difíciles. Se le complicó el calendario por el Covid19 y esto pareció desconcertar a Pittsburgh al final del año. Big Ben tuvo un buen año, pero jugó mejor cuando el equipo alternaba pases y acarreos. Últimamente, la mayoría de las jugadas de ataque pasaron por sus manos y eso provocó errores e intercepciones. Si administra bien el reparto de las jugadas, podría soñar con las finales. 

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